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5 datos que no conoces sobre las chinches

Las chinches de cama han existido desde los albores de los tiempos. Los científicos creen que antes vivían en cuevas y se alimentaban de la sangre de los murciélagos; pero, más tarde, aprendieron a prosperar entre la creciente población de seres humanos con mucha facilidad.

Son increíblemente resistentes y esa es una de sus características principales, ya sea para tenerlo en cuenta si forman una plaga y combatirla, como para quedarse fascinado...

 

  • Alimentación

Las chinches de cama pueden llegar a vivir hasta más de doce meses sin ingerir alimento. En cuanto al menú, no hay alternativa para una chinche de cama: sólo ingieren sangre, sea del animal que sea. Eso sí,  ha de ser sangre caliente. Esta gran adaptabilidad las hace ser difíciles de erradicar y las coloca en un puesto muy arriba dentro de la escala de la supervivencia.

  • El rojo y el negro

Un estudio llevado a cabo por un equipo de entomólogos de la Universidad de Florida y del Union College en Lincoln (Estados Unidos); capitaneado por la Doctora Corraine McNeill mostró que las chinches de cama prefieren las tonalidades rojas y negras en las sábanas, y evitan colores como los amarillos o los verdes.

  • Reproducción

Es muy interesante, sobre todo en el ámbito del control de plagas, tener en cuenta la rapidez con la que las chinches de cama se reproducen. Una chinche hembra puede poner hasta unos doscientos huevos, que sólo necesitaran entre una y dos semanas para eclosionar. Las crías más espabiladas, en un mes, pueden alcanzar la edad adulta y empezar a reproducirse.

  • Vello: una barrera humana protectora

Según algunos estudios entomológicos, el vello es un elemento que dificulta las probabilidades de ser atacado por una chinche de cama; dado que una de las funciones biológicas para el cuerpo es dotarlo de protección contra los ectoparásitos.

  • Primeras investigaciones

El primer libro encontrado en la historia sobre el control de plagas data entorno al año 1730. Se titula Ensayo sobre Chinches de Cama y contiene unas cuarenta páginas. Fue escrito por John Southall, del que se sabe, trabajaba erradicando plagas mediante el uso de un licor jamaicano. La fórmula del brebaje se ha perdido, pero se cree que podría haberse hecho con un derivado de la madera Quassia, un árbol tropical con propiedades insecticidas.

 

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