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Biología de las Chinches de Cama

Biología reproductiva de las Chinches

Las chinches de cama común son insectos parásitos que se alimentan de sangre. El huésped preferido de estos insectos es el ser humano, aunque pueden alimentarse de otros animales de sangre caliente como perros o gatos domésticos.

¿Problemas de Chinches?

Las Chinches de Cama son insectos nocturnos

El ciclo vital de las chinches de cama se inicia mediante la búsqueda de las hembras por parte de los machos. Esta búsqueda se realiza en la oscuridad ya que las chinches de cama son insectos nocturnos y se basa en el tamaño de la chinche para diferenciar a las hembras (de mayor tamaño porque están hinchadas de sangre), esto implica que con frecuencia los machos se equivoquen e intenten inseminar a otros machos. Una vez encontradas las hembras, se aparean mediante un mecanismo conocido como inseminación traumática.

La inseminación traumática de las Chinches de Cama

La inseminación traumática consiste en la inyección del líquido seminal del macho en el abdomen de la hembra mediante un pene modificado similar a un aguijón. Este tipo de apareamiento es muy raro en la naturaleza porque el daño producido en las hembras suele reducir su esperanza de vida un 50%. Así pues, el precio de múltiples apareamientos en las hembras de chinche de cama suele ser la muerte, muchas veces por perforación intestinal o infección de la herida producida en la inseminación.

Ovoposición

El esperma inyectado viaja del abdomen hasta los ovarios a través de la hemolinfa, que es un líquido circulatorio con la misma función que la sangre. Cuando el esperma llega a los ovarios se almacena en unas estructuras llamadas conceptáculos seminales hasta su utilización en la fecundación de los huevos.

En estos insectos, la migración del esperma hasta los ovarios está directamente relacionada con el consumo de sangre, de modo que las hembras recién inseminadas deben alimentarse de inmediato para poder fertilizar los huevos. El esperma almacenado en el interior de las hembras en la chinche de cama común (Cimex lectularius) tiene una vida media de 35-50 días, periodo tras el cual deben volver a aparearse para poder seguir poniendo huevos. En algunas especies se ha visto que pueden almacenar el esperma durante períodos mucho más largos.

Los huevos de las Chinches de Cama

Los huevos son ligeramente curvados y se adhieren a las superficies de los refugios. La puesta de huevos depende de la temperatura y el consumo de sangre. En condiciones óptimas de estos dos factores (temperaturas de entre 18-20ºC y consumo frecuente de alimento), las hembras pueden poner 2-3 huevos por día, unos 150-500 huevos a lo largo de toda su vida. Los huevos eclosionan a los 6-17 días en condiciones de temperatura favorable dando lugar a las ninfas de fase uno.

Las fases de las Chinches de Cama

Hay un total de 5 fases ninfales en el ciclo vital de las chinches de cama. Para poder pasar de una fase a la siguiente es necesaria una toma completa de sangre. La diferencia que hay entre las ninfas y las chinches adultas es el tamaño y el color, siendo las ninfas mucho más pequeñas (de tan solo 1 mm las ninfas recién eclosionadas) y de color ambarino (los adultos tienen un color castaño-rojizo).

La velocidad de desarrollo de las fases ninfales depende de nuevo de la temperatura y del alimento y suele durar unos 14-30 días.

La siguiente muda tras la quinta fase ninfal da lugar a el individuo adulto, en la que aparecen unas alas vestigiales. Las hembras adultas deben alimentarse de inmediato para poder llevar a cabo el desarrollo ovarial, que está asociado a la toma de sangre.

Cuando la hembra alcanza la madurez sexual se produce el apareamiento con el macho y se vuelve a iniciar el ciclo. El ciclo total de las chinches de cama tiene una duración de unas 9-18 semanas. Éste puede darse ininterrumpidamente durante todo el año en condiciones de temperatura estables y elevada disponibilidad de alimento. En condiciones desfavorables (bajas temperaturas y falta de alimento), tanto la puesta de huevos como el desarrollo ninfal se interrumpe hasta que se pueda reanudar de nuevo.

Los huevos y las ninfas son más susceptibles a las bajas temperaturas que los adultos, que pueden llegar a sobrevivir un invierno entero en un edificio sin calefacción en estado de latencia. Por lo que respecta a la disponibilidad de alimento, las chinches de cama son muy resistentes. Las fases ninfales pueden sobrevivir semanas sin alimentarse mientras que las chinches adultas pueden vivir meses e incluso un año sin tomar sangre.

 

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