Llámanos gratis: 900 828 001

Inseminación traumática: ¿en qué consiste?

Un proceso muy particular de las chinches de cama (Cimex lectularius) es la inseminación traumática.

A grandes rasgos, este mecanismo es un sistema de apareamiento consistente en que el macho perfore, con su pene puntiagudo, la cavidad abdominal de la hembra, para, posteriormente, inyectar el esperma a través de la herida producida.

 

La importancia del físico

Las hembras de chinches de cama están adaptadas físicamente para realizar este tipo de cópula gracias a su espermalegio. Sin esta parte sería imposible que se diera este peculiar sistema reproductivo. A su vez, esta parte de sus cuerpos se divide en dos más llamadas ectoespermalegio y mesoespermalegio.

El ectoespermalegio es una especie de estría situada en la pared abdominal de la hembra, la cual conduce al macho hacia la correcta perforación de la pared abdominal. Esta estructura comunica, directamente, con el mesosepermalegio, el receptáculo especialmente diseñado para acoger el esperma. Pasadas unas pocas horas, después de su inseminación, el esperma viaja hacia el líquido circulatorio, llamado hemolinfa, pasando por los ovarios y llegando, finalmente, a los conceptáculos seminales, donde permanecerá hasta la fecundación.

 

¿Cuántas veces puede reproducirse una chinche de cama hembra?

Las hembras de dicha especie pueden llegar a reproducirse varias veces a lo largo de su vida, a través de la inseminación traumática. No obstante, que lo puedan asumir porque estén preparadas físicamente para ello no significa que su reiterada práctica no les perjudique; la verdad es que les acorta la vida en un 25-30%.

La causa de este deterioro es debido a que la herida producida, como consecuencia de la perforación, puede acarrearles infecciones bacterianas y fúngicas. También, una mala penetración de la pared abdominal, es decir, ir más allá del mesoespermalegio, puede producirles una rotura intestinal, causándoles la muerte inmediata.

 

Y, ¿qué ocurre con las chinches de cama macho?

Lo más curioso es que, las chinches de cama machos, no tienen la capacidad de distinguir entre sexos o estadios de desarrollo, por lo que la elección de su pareja de cópula se basa en criterios como el tamaño. En este sentido, las chinches de cama de mayor tamaño serán los más susceptibles de ser perforados, pero esto obedece a una lógica: la mayoría de ejemplares adultos de gran tamaño son hembras recién alimentadas.

Si por error un macho escoge a una ninfa macho o un adulto macho, la chinche de cama macho atacada libera la feromona de alarma, que es una substancia que cumple con la función de alejar al macho que intenta la inseminación. Lo peor de esto es que esta alerta provoca la dispersión instantánea de la población, expandiendo la plaga allá donde se encuentre; esta situación se convierte en un problema para nosotros cuando las inmediaciones donde se encuentran son las de nuestro hogar.

 

Utilizamos Cookies propias y de terceros para mejorar nuestros servicios y mostrarle publicidad relacionada con sus preferencias mediante el análisis de sus hábitos de navegación. Si continúa navegando, consideramos que acepta su uso. Puede cambiar la configuración u obtener más información en nuestra "Política de Cookies".