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Tratamientos para las picaduras de chinches de cama

Las chinches de cama son insectos estrictamente hematófagos, es decir, su única fuente de alimentación es la sangre de mamíferos o aves, y especialmente la de los seres humanos.

En el momento en que las chinches de cama inyectan sus estiletes en la zona deseada para extraer la sangre, se forman dos canales: el canal salival y el canal alimentario. La chinche inyecta un líquido rico en anticoagulantes a través del canal salival, lo que asegura un flujo constante de sangre por el canal alimentario.

Las substancias anticoagulantes secretadas por las chinches son las principales culpables de la reacción alérgica ocasionada por la picadura. Dicha reacción aparece en horas o días después de producirse la picadura, y puede ser más o menos intensa en función de la sensibilidad del huésped a las substancias inyectadas por la chinche. De hecho, una de cada tres personas no desarrolla reacción alguna a las picaduras de chinches de cama.

Los tratamientos tras la picadura de una chinche de cama son similares a los ocasionados por otros insectos hematófagos, como las pulgas o los mosquitos. Principalmente se basan en la eliminación del picor y quemazón que producen. Cuando se generan reacciones alérgicas intensas, los corticosteroides y antihistamínicos ayudan a reducir el picor, aunque no curan las lesiones mecánicas producidas por la perforación de los estiletes en la picadura.

Algunas terapias naturales para aliviar los síntomas de las picaduras de chinches de cama, así como de otros insectos como las pulgas o los mosquitos, es la aplicación local de frío o calor. Ambos casos ayudan a calmar la comezón y reducen la inflamación.

Así mismo, existen varias plantas medicinales con propiedades antimicrobianas y antiinflamatorias que también pueden ser de ayuda para tratar las picaduras de chinches de cama, como por ejemplo la manzanilla o el aloe vera.

En el caso de la manzanilla, la aplicación se realizaría a nivel tópico (encima de las picaduras) con compresas bañadas en su infusión. Untar la zona afectada directamente con el jugo de las hojas de aloe vera también puede ayudar a tratar las picaduras por su acción antimicrobiana, astringente y calmante.

 

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