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Pulgas

Las Pulgas, un problema asociado a mascotas

Las pulgas son pequeños insectos hematófagos, es decir, se alimentan exclusivamente de sangre. Pueden llegar a saltar de 17 a 20 cm verticalmente y de 35-40 cm horizontalmente, lo cual es considerable si tenemos en cuenta que el tamaño medio de una pulga adulta es de unos 2-4 mm. Presentan el cuerpo cubierto de espinas proyectadas hacia atrás que tienen la función de evitar que el parásito caiga del hospedero cuando éste se rasca o sacude.

¿Problemas de Pulgas?

La biología de las Pulgas

Los individuos adultos son de color marrón-rojizo, de cuerpo comprimido, sin alas y con el último par de patas totalmente adaptado al salto.

Las pulgas tienen una metamorfosis completa, es decir, presentan tres fases juveniles (huevo, larva y pupa) y una fase adulta, y se desarrollan mediante metamorfosis sucesivas.

Los huevos son muy pequeños y difíciles de ver a simple vista. Miden unos 0.5 mm de diámetro, son claros y redondeados. Para que las pulgas hembras puedan poner huevos es indispensable que puedan alimentarse de sangre. Tras la primera ingesta de sangre una pulga hembra solamente tarda 24-48 horas en poner sus primeros huevos, de 40 a 50 en un solo día, llegando a poner hasta 2000 huevos en toda su vida.

Las larvas salen de los huevos en una semana o dos, dependiendo de las condiciones de humedad y temperatura. Son pequeñas, delgadas y blancas, sin patas y con forma de gusano. Se alimentan de cualquier residuo orgánico, pero sobretodo de heces de pulgas adultas. Las heces de pulgas son restos no digeridos de sangre reseca. Dependiendo de las condiciones ambientales las larvas pasan a la fase pupal en una semana o varios meses mediante la producción de un capullo de seda. En este estado pueden esperar a eclosionar varios meses y hasta un año.

Las pulgas adultas se alimentan inmediatamente en cuanto eclosionan de los capullos si encuentran un hospedador, que detectan mediante la temperatura corporal, la detección del dióxido de carbono exhalado y el movimiento.

Pulgas en casa

La presencia de pulgas en casa suele estar asociada a la presencia de mascotas u otros animales como ratas, ratones, o aves de corral, que han transportado accidentalmente la plaga al interior del hogar. Por lo común, las pulgas suelen concentrarse en las zonas de descanso de las mascotas, y en general, en cualquier superficie donde se hayan paseado.

Los huevos puestos en el hospedador no se quedan adheridos después de su puesta, sino que caen al suelo donde eclosionan. Las larvas se adhieren fuertemente a las fibras que hay en las alfombras, tapicerías, cojines, colchones, moquetas, e incluso pueden resistirse a ser aspiradas.Además, se alimentan de las heces de pulgas adultas que caen al vacío desde la mascota, lo que explica que la mayor concentración de pulgas en el hogar se produzca en sus áreas de descanso.

Debido a su pequeño tamaño, tanto los huevos como las larvas y las pupas pasan desapercibidas en las zonas afectadas, lo que sin duda es una de las claves de su rápida propagación en el hogar.

Pulgas en perros y gatos

Los principales vectores de introducción de pulgas en casas suelen ser los animales domésticos, sobretodo perros y gatos. Pueden coger pulgas en cualquier zona donde haya pulgas adultas, que en cuanto detectan a la mascota brincan encima de ella y se esconden entre el pelaje, alimentándose de su sangre e iniciando su ciclo vital.

Las pulgas del gato (Ctenocephalides felis) y del perro (Ctenocephalides canis) son dos especies distintas de pulgas y aunque prefieren a los gatos y perros como hospederos también pueden encontrarse en ganado o animales silvestres como roedores. Es por eso que si las condiciones ambientales son favorables pueden realizar su ciclo vital en el exterior, en parques, jardines o bosques, e infectar a las mascotas que se paseen por la zona infectada.

En el interior de edificios suelen preferir lugares donde se acumula el polvo, y en el exterior, zonas donde se acumulen desechos orgánicos.

 

Picaduras de Pulgas

Las picaduras de pulgas en personas pueden generar reacciones alérgicas, provocando lesiones pequeñas y abultadas de color morado o rojo. Además, su picadura también puede provocar la transmisión de enfermedades infecciosas, como el tifus, la peste bubónica, o una enfermedad bacteriana conocida como “enfermedad del arañazo del gato” que se transmite a las personas mediante arañazos o mordiscos de gatos infectados.

Las pulgas del gato y del perro también son hospederas intermediarias del gusano plano del perro (Dipylidium caninum), que puede infectar a humanos (comúnmente niños) a través de la ingestión accidental de pulgas infectadas.

 

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