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Pulgas en Perros

La Pulga del Gato es la que más afecta a los Perros

Existen dos especies de pulgas que pueden atacar a los perros. Una de ellas es la pulga del gato (Ctenocephalides felis), y aunque pueda resultar irónico, es la especie de pulga que más frecuentemente podemos encontrar parasitando a los perros. La otra especie es la pulga del perro (Ctenocephalides canis), mucho menos común que la anterior, y a diferencia de ésta, no parasita gatos.

¿Problemas de Pulgas?

Las Pulgas realizan enormes saltos

A pesar de carecer de alas, las pulgas son insectos dotados de unas largas patas traseras que usan para realizar enormes saltos. De este modo, pueden subirse a los perros cuando pasan cerca de ellas, ya sea desde el suelo, o de un animal a otro.

Los perros no solamente se pueden contagiar de pulgas en el exterior o entrando en contacto con otros animales infectados, sino también por pulgas recién eclosionadas de huevos puestos durante largos períodos de tiempo que han pasado desapercibidos por los propietarios de las viviendas. Por ese motivo, es muy recomendable inspeccionar bien las viviendas adquiridas de segunda mano, o aquéllas que ya han sufrido anteriormente una plaga de pulgas. Las casas rurales cercanas a graneros o establos también son muy susceptibles de resultar infectadas por pulgas, y por tanto, actuar como un foco de infección para los perros.

 

Las Pulgas pueden alimentarse de sangre humana

Las pulgas en perros no solamente son un problema de salud para estos animales domésticos, sino que también pueden resultar un molesto problema para las personas que convivan con estas mascotas infectadas, ya que aunque las pulgas del perro y del gato no suelen vivir en humanos, sí que pueden alimentarse de su sangre.  

 

¿De qué modo las Pulgas afectan a los perros?

Las picaduras de pulgas provocan irritación y mucho picor. Los perros infectados por pulgas se rascan con frecuencia debido a la comezón y picor que generan las mordeduras. Sin embargo, más allá de estas molestias, los perros pueden padecer otro tipo de problemas de salud provocados por su picadura.

La pulga del perro y del gato es una transmisora de la tenia del perro (Dipylidium caninum), un parasito intestinal que se adhiere a las paredes del intestino causando dolor, estreñimiento o diarrea, pérdida de peso o pérdida de apetito.

El ciclo empieza cuando las larvas de pulga ingieren huevos de la tenia. Estos huevos eclosionan en el interior de la pulga y se mantienen a la espera de introducirse en el aparato intestinal de los perros. Dicha introducción se produce cuando un perro infectado por pulgas parasitadas por tenias se come accidentalmente a una de estas pulgas (al lamerse o morderse las zonas del cuerpo que le provocan picor).

Los huevos de la tenia son eliminados en las heces del perro, volviendo a empezar el ciclo. Este parasito también puede afectar a humanos, principalmente niños que han ingerido por accidente alguna pulga infectada.

Algunos perros también desarrollan alergia a la saliva de las pulgas, lo que puede llevar a enfermedades de la piel como la dermatitis alérgica. La dermatitis alérgica causa mucho dolor y picor en las zonas donde se han producido las picaduras, y cuando el perro se rasca y muerde insistentemente, causa infecciones severas.

En los casos graves de infección por pulgas, los perros también pueden desarrollar anemia, que provoca letargia y pérdida de apetito.

 

Cómo detectar pulgas en perros

Aunque el síntoma más obvio de que un perro padece pulgas es el incesante rascado, eso no significa necesariamente que un perro que se rasque mucho tenga pulgas, ya que hay otras enfermedades que pueden causar picor en la piel.

Sin embargo, si a esta evidencia se le une la pérdida localizada de pelo, la aparición de pequeñas partículas negras en el cuero cabelludo o la aparición de ronchas rojizas en la piel, probablemente se trate de una infección por pulgas.

 

Cómo tratar o prevenir las pulgas en perros

Como siempre la mejor forma de controlar una plaga es prevenirla. Entre las medidas de prevención para mantener a un perro a salvo de las pulgas hay los medicamentos de uso veterinario. De este tipo existen tratamientos orales o tópicos (de aplicación directa en la piel del animal).

Los tratamientos orales consisten en pastillas o tabletas que contienen materiales insecticidas que tras ser ingeridos por el animal son transportados por la sangre hacia la piel. En cuanto una pulga pica al perro e ingiere la sangre con el insecticida, ésta muere.

Estos tratamientos pueden usarse tanto para controlar como para prevenir la plaga, y suelen ser muy efectivos ya que eliminan las pulgas adultas en 24 horas. Su duración puede ser de 1 a 3 meses, dependiendo de la dosis. Este tipo de medicamentos deben ser siempre prescritos por un veterinario, que sabrá la dosis exacta que debe administrarse en función del peso del perro.

Los tratamientos tópicos más frecuentes suelen ser pipetas con un líquido insecticida que se aplica en la piel del animal, champús o collares. Es muy importante no administrar medicamentos a perros que estén destinados a otras especies de animales como gatos, conejos o aves, ya que pueden resultar tóxicos para el animal.

 

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