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Desventajas de un tratamiento de inyección

Los tratamientos de inyección contra termitas son bastante eficaces para tratar elementos de madera estructurales (vigas, postes, pilares…) o de carpintería (marcos de puertas, pasamanos…), pero tienen una serie de desventajas en su aplicación como barrera química alrededor de viviendas u otros edificios afectados, ya que este tratamiento no elimina las colonias de termitas.

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Solamente los tratamientos de cebos son 100% efectivos, eliminando por completo la colonia y evitando una reaparición de la plaga al cabo de unos años.

Para que las barreras químicas sean totalmente efectivas es necesario que el producto inyectado se distribuya de forma homogénea a todas las zonas, de modo que se pueda crear una barrera cien por cien infranqueable. El problema es que la correcta difusión del producto depende muchas veces del tipo de material al que se está aplicando, en concreto, de la porosidad y permeabilidad del substrato.

Además, las barreras pueden alterarse y romperse por elementos externos, como por ejemplo, por obras realizadas en el edificio o en la vía pública. Si la barrera química se rompe, se crea una zona de acceso para las termitas que se han quedado fuera del perímetro protegido, y por lo tanto, se pierde la acción protectora del tratamiento.

Por otra parte, cuando se crea una barrera química mediante un tratamiento de inyección para eliminar una colonia de termitas, se corre el peligro de dividir dicha colonia en varias subcolonias y que éstas se expandan a zonas colindantes.

Además, con los tratamientos de inyección contra termitas es muy complicado poder eliminar a todos los individuos que forman parte de ella con el insecticida inyectado, ya que el insecticida debería entrar en contacto con todos y cada uno de los individuos del termitero.

En el caso de aplicarse en suelos o paredes, el tratamiento de inyección también tiene la desventaja de ser nocivo para el medioambiente, ya que una parte del insecticida inyectado acabará filtrándose hasta llegar a formar parte del agua subterránea. El agua contaminada puede fácilmente llegar a desembocar en ríos o pozos y afectar ecosistemas enteros de ríos o lagos, e incluso, acabar afectando a la salud humana.

 

 

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