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Tratamiento de cebos contra termitas: ¿Es efectivo?

Cuando hablamos de los cebos utilizados para tratar las plagas de termitas, no todos los cebos sirven. Para asegurarnos de que su efectividad sea total, cada lote debe haber sido testado, previamente, en el laboratorio, y haber pasado, satisfactoriamente, una serie de pruebas relativas al control de calidad.

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Los tratamientos certificados son esenciales

Los entomólogos, es decir, los científicos especialistas en el estudio de los insectos, realizan numerosas pruebas y estudios, tanto dentro del laboratorio como en la urbe, donde intentan recolectar cebos que alcancen una elevada tasa de mortalidad.

Uno de los requisitos indispensables para conseguir su comercialización es que, esos cebos, constituyan un alto valor de atracción hacia las termitas (más, incluso, que su capacidad para dispersarse con facilidad por la colonia). Así, nos aseguramos el máximo consumo, ergo, unas mayores estadísticas de éxito en el control de termitas mediante la trofolaxia.

 

Pero, ¿qué es la trofolaxia?

Exactamente, la trofolaxia consiste en un intercambio de alimento líquido, de boca a boca, producido entre integrantes de una misma especie (de adultos a jóvenes, por ejemplo). Este sistema es el que utilizan las termitas, entre otros, por lo que el uso de cebos para el control de termitas es ideal, dado que aprovechamos uno de sus recursos biológicos.

La mecánica del tratamiento es muy sencilla: únicamente hay que asegurarse de proceder perfectamente en la fase preparatoria y luego esperar a que comience la dispersión de los cebos hacia el interior del termitero, fruto del acto natural de alimentación de las termitas.

 

Las mayores garantías de efectividad

Su efectividad a la hora de inhibir el crecimiento de la plaga es casi incuestionable; pero, para que así sea, es conveniente que el tratamiento lo realicen profesionales. La dificultad radica en que, al ser un proceso escalonado, hay que ir paso por paso y estar atentos en cada uno de ellos, sin excepción.

Por ejemplo, primero, las termitas de la superficie deben alimentarse con el cebo; luego, han de conseguir llegar al termitero y, una vez en el interior, pasar el cebo (mediante trofolaxia) al resto de la plaga sin que fallezcan antes. 

 

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